La revolución del bitcoin, una alternativa de inversión cada vez más valorada

El efecto Trump, la crisis en Venezuela y la creciente demanda china explican el auge de esta criptodivisa. Su principal ventaja es que no depende de los vaivenes políticos de los gobiernos, pero persisten las dudas por su alta volatilidad y el frenesí especulativo.

Vires in numeris , o “La fuerza está en los números”, es el lema en latín que adoptaron los primeros usuarios del bitcoin , una alusión al sistema criptográfico y basado en el poder de cómputo que hace inmune esta moneda digital a los antojos de los gobiernos o las manipulaciones de los bancos e instituciones financieras. En el concepto originario de esta divisa descentralizada y autorregulada por una red de miles de computadores alrededor del mundo -para muchos, todavía una utopía tecnológica-, solo importan los ceros y los unos.

En la práctica, sin embargo, el bitcoin no ha podido abstraerse de la coyuntura política. Y en un mundo con pocas certezas y crecientes riesgos, esta criptodivisa -si es que puede llamarse así, otros la emparentan más con un commodity – se ha convertido en una alternativa de inversión cada vez más valorada, al punto que la semana pasada su cotización pasó por primera vez el precio del oro, el tradicional refugio del dinero en los períodos de crisis.

La moneda virtual, conocida por su altísima volatilidad, ha dado ciertas señales de madurez que hacen pensar a los expertos que podría consolidarse finalmente este 2017. El año pasado, su valor se disparó un 125%, más que cualquier otra divisa en el mundo, y este año llegó a pasar la barrera de los US$ 1.000 por bitcoin hasta llegar incluso a los US$ 1.197, por encima de los US$ 1.166 en que se cotizaba la onza de oro. Aunque tras ese inesperado boom -potenciado tras el triunfo de Donald Trump en EE.UU.- ha vuelto a caer en los últimos días a cerca de US$ 800, no deja de ser sorprendente el desempeño de una divisa que surgió de la nada en 2008, que hace siete años se intercambiaba por apenas US$ 0,003 y que aún carga con el estigma de ser la moneda para comprar productos ilegales en la deep web .

“Mientras que el precio del bitcoin ha subido en las últimas semanas, debería destacarse que su valor ha aumentado constantemente durante 18 meses. Esto se debe a dos factores principales: una disminución de nuevas emisiones y la madurez de su tecnología, así como una creciente lista de preocupaciones económicas y geopolíticas”, dice a “El Mercurio” Garrick Hileman, académico del Cambridge Centre for Alternative Finance. “China es donde hay una mayor especulación con el bitcoin y donde más se está realizando ‘minería’, y las preocupaciones sobre la estabilidad financiera china y del yuan son posiblemente el mayor impulsor del precio del bitcoin . Otros factores son la iniciativa de India para eliminar el dinero en efectivo; la inestabilidad política y económica en Gran Bretaña y Europa; las inquietudes sobre cómo la elección de EE.UU. podría impactar negativamente en México, y la deteriorada situación económica de Venezuela”, explica.

Actualmente, el éxito del bitcoin no se entiende sin China, que acaparó el 97% de sus transacciones en los últimos seis meses. Millonarios chinos utilizan crecientemente esta moneda para protegerse de la devaluación del yuan, de 6,5% el año pasado (su mayor caída desde 1994), y para evadir los estrictos controles del gobierno, que limitan a US$ 50.000 el dinero que los ciudadanos pueden sacar fuera del país. La administración de Beijing, sin embargo, ya tomó nota, y el solo rumor de que podría impedir los intercambios ha frenado el impulso del bitcoin .

El reciente impulso del bitcoin también se debe a la inestabilidad económica y la desmonetización en algunos países. Ese es el caso de India, donde los usuarios de la criptomoneda se duplicaron, luego que el gobierno prohibiera en noviembre la circulación de los billetes de 500 rupias (US$ 7) y 1.000 rupias (US$ 14) para combatir el blanqueo de dinero. Y es, sobre todo, el caso de Venezuela, que sufre la mayor inflación del mundo (780% en 2016) y donde resguardar los depreciados bolívares en dólares puede ser una tarea titánica, debido a la alta demanda de la divisa norteamericana en el mercado negro.

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“Los dólares, en general, han sido el refugio para la inflación y el temor a las confiscaciones, pero en Venezuela los bitcoins se han convertido, además, en una divisa mucho más accesible que los dólares. Es una cuestión de pragmatismo”, dice a este diario Rodrigo Souza, CEO de Blinktrade, una corredora de bitcoins que tiene sedes en Chile (Chilebit.net) y en Venezuela (Surbitcoin), país donde los usuarios pasaron de 450, en 2014, a más de 85.000 el mes pasado.

En Venezuela, comprar bitcoins no solo sirve para resguardar el valor del dinero -en 2014, un bitcoin costaba 40.000 bolívares; hoy se compra en cerca de 2.630.000 bolívares-, sino que también es útil para comprar en el extranjero; por ejemplo, a través de una giftcard de Amazon, productos que escasean en el país. En diciembre, incluso, una agencia de viajes española, Destinia, anunció que solo aceptará bitcoins como medio de pago en el país. Venezuela, además, se ha convertido en un centro de “minería” de criptomonedas cada vez más importante, debido a que los precios subsidiados de la energía abaratan la operaciones.

¿Quiere decir todo esto que finalmente se consolida el bitcoin como una divisa a nivel global?

Consultores tecnológicos, fanáticos de los algoritmos, libertarios y piratas informáticos estarían felices de asegurar que en la era del internet de las cosas lo más lógico es que el sistema monetario dé el paso a la economía digital, sin intermediarios. Que el dólar es un taxi y el bitcoin es Uber. Pero, en realidad, aún es muy pronto para decirlo, considerando la volatilidad de su cotización, que todavía no se masifica como medio universal de pago y que sigue siendo muy limitado: al valor actual, la capitalización de mercado de todos los bitcoins en circulación es de unos US$ 16.000 millones.

“El bitcoin está mostrando signos de que se está convirtiendo en un refugio global que ofrece protección a los capitales durante las crisis de divisas. Todavía no es usado como ‘dinero’ en estas economías aproblemadas, pero sí es usado internacionalmente como un commodity digital y un depósito de valor”, dice a “El Mercurio” Andreas Antonopoulos, autor de “Mastering Bitcoin” y “The Internet of Money”, quien asegura que el mayor desafío de esta cibermoneda es superar la ola especulativa. “Las crisis de divisas en China, India Venezuela y otros países influyó en el aumento del precio del bitcoin , pero también creó un momentum que provocó un frenesí especulativo. Todavía estamos viendo un poco de eso. Yo espero que siga subiendo gradualmente este año. El bitcoin se está haciendo menos volátil en el tiempo, pero todavía es muy pequeño y reacciona exageradamente a los reportes de los medios”.

Hileman resalta que los bitcoins “han operado ininterrumpidamente durante ocho años y muchos lo están viendo como el ‘oro digital’ y algo que está aquí para quedarse”. Pero con algunas mejoras: “Aunque los bitcoins no tienen la larga historia del oro como depósito de valor, puede ofrecer una serie de ventajas sobre este, como la facilidad de almacenamiento, transferencia, convertibilidad y adquisición”.

Mucho, finalmente, dependerá de que el bitcoin cumpla con su promesa de ser un medio de pago sin terceras partes. “En el corto plazo, una gran cantidad de cosas pueden influenciar el precio del bitcoin , como las noticias sobre la estabilidad económica de un país, la promesa de una nueva aplicación o la simple euforia porque alguien compró una gran cantidad. Pero a largo plazo, el precio del bitcoin dependerá de su utilidad”, afirma Souza.

Fuente: Jean Palou Egoaguirre, Internacional, El Mercurio, sábado, 14 de enero de 2017

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